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Incorporación de mujeres conductoras en el sistema RED: el modelo público-privado que está cambiando la industria

Mujeres conductoras en el sistema RED

El mercado del transporte público metropolitano de Santiago enfrenta una demanda sostenida de operadores calificados. La respuesta que está dando la industria a ese déficit tiene una característica que, hasta hace pocos años, habría parecido improbable: cada vez más, las nuevas incorporaciones son mujeres. Hace pocos días, 22 conductoras egresadas de un programa de formación técnica de más de tres meses se integraron formalmente al sistema RED, en una ceremonia que reunió a ejecutivos de Vivipra, King Long, IGT y el Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM), junto a autoridades comunales de Pirque y San Bernardo.

El programa abarcó conducción, mantención y seguridad operacional, tres pilares que la industria considera no negociables para cualquier operador que ingrese a un sistema de alta frecuencia y alta exigencia técnica como el RED. Y los resultados, según quienes lo impulsaron, superaron las expectativas.

Alianza público-privada: la fórmula que acelera la incorporación femenina

El modelo detrás de esta graduación combina actores que raramente operan juntos bajo un mismo programa: un fabricante global de buses (King Long), su representante local (Vivipra), una empresa de gestión de transporte (IGT) y el organismo público que regula y planifica el sistema metropolitano (DTPM). Cada uno aportó desde su rol específico, lo que permitió que el programa tuviera tanto respaldo técnico como proyección operacional real: las egresadas no solo obtuvieron su certificación, sino que se incorporaron directamente al sistema.

Eduardo Castro, director del DTPM, subrayó la importancia de esa articulación: «El trabajo colaborativo público-privado es indispensable para poder avanzar en iniciativas como estas, donde el rol de la mujer es indispensable. Hoy en el sistema público, uno de cada seis conductores es mujer, lo que nos llena de orgullo y nos impulsa a generar más de estas instancias no solo en la Región Metropolitana sino también en regiones».

Emilio Ma, director para América Latina de King Long, situó el programa en una dimensión estratégica para la marca: «Ser conductora del transporte público implica responsabilidad, compromiso y vocación de servicio. Sabemos que ese camino no ha sido fácil para las mujeres en esta industria, por lo mismo, estos programas de formación nos parecen fundamentales no solo porque abren oportunidades laborales sino porque incentivan la equidad».

Para Christian Vicherat, gerente general de Vivipra, el argumento también tiene lógica de negocio: «Las mujeres en la conducción agregan valor a la industria. Está demostrado que mejoran la calidad del servicio». Una afirmación respaldada por datos operacionales: según el Automóvil Club de Chile, las mujeres presentan menores tasas de siniestralidad, los buses que conducen registran menos evasión y contribuyen a reducir los niveles de agresividad en ruta.

Indicadores que la industria no puede ignorar

Desde la perspectiva de la gestión de flota y recursos humanos, los números del sistema RED entregan señales claras sobre la dirección que está tomando el sector. A diciembre de 2025, el sistema registraba 18.398 conductores, de los cuales 2.323 eran mujeres, equivalentes al 12,63% del total. Entre 2022 y 2025, la participación femenina en este segmento creció un 142%.

Ese crecimiento no es marginal: es estructural. Según la Cuenta Pública 2025 del Ministerio de Transportes, el número de conductoras en el sistema alcanzó la cifra histórica de 2.025 mujeres, con un aumento del 107% desde marzo de 2022, representando el 11,2% del total del personal de conducción.

El avance posiciona a Santiago como referente continental. La ciudad se ha consolidado como la que tiene más mujeres conductoras en América Latina, con un aumento del 125% desde 2022. Para una industria que históricamente operó con plantillas casi exclusivamente masculinas, esa trayectoria representa un cambio de paradigma en la gestión del talento.

El contexto global: una brecha que la industria empieza a cerrar

La comparación internacional ayuda a entender la magnitud del desafío y, a la vez, el valor de lo que está ocurriendo en Chile. Según datos de 2019 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), menos del 20% de las personas que trabajan en el sector transporte son mujeres a nivel mundial. En el segmento de vehículos pesados la situación es aún más crítica: la International Road Transport Union (IRU) estima que las mujeres representan el 6% o menos de los conductores de vehículos pesados de carga en la mayoría de las regiones del mundo.

En Europa, el indicador es algo mejor pero sigue siendo bajo. La media de la Unión Europea en conductoras de transporte de viajeros era del 12% en 2020, con España liderando ese indicador con un 18% de presencia femenina. En América Latina, los casos más avanzados son puntuales: en el Metro de Ciudad de México, las mujeres representan el 35% del personal operador, aunque se trata de un sistema de metro con condiciones laborales y de reclutamiento distintas a las del transporte en buses.

En Chile, la brecha persiste a nivel sectorial agregado: el rubro del transporte cuenta con solo un 18,4% de mujeres, según datos de ChileMujeres y la UDP a enero de 2024, con déficit en cargos profesionales, técnicos y directivos. El transporte público urbano de Santiago, sin embargo, avanza a una velocidad que supera con creces ese promedio.

Electromovilidad y nuevas conductoras: una convergencia que redefine el perfil del operador

Uno de los factores que la industria comienza a identificar como catalizador de la incorporación femenina es la electrificación de la flota. Los buses eléctricos —más silenciosos, con menor vibración y sin caja de cambios manual— han reducido algunas de las barreras físicas que históricamente desalentaban el ingreso de mujeres a la conducción profesional, según señaló la investigadora Carolina Rojas al Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS). En ese sentido, la apuesta de King Long por la electromovilidad —con presencia en más de 140 países y foco en soluciones de transporte eficientes— y la trayectoria de Vivipra como distribuidor de más de 15.000 unidades en Chile no son ajenas a esta tendencia.

El perfil de las nuevas operadoras también dice algo sobre el potencial de este mercado laboral. Fanny Pérez de Arce, una de las egresadas, llegó al programa desde el área de la salud, como paramédico y auxiliar de farmacia. «Fue un desafío importante salir de mi zona de confort. El proceso fue exigente, pero hoy veo los resultados y espero que se me abran nuevas oportunidades», declaró en la ceremonia de cierre. Su trayectoria ilustra un fenómeno que los departamentos de recursos humanos del sector deberían tomar nota: hay un pool de talento femenino calificado, proveniente de otros sectores, dispuesto a reconvertirse si se le ofrece formación y acceso real al empleo.

Mujeres conductoras en el sistema RED

Lo que viene: escalar el modelo más allá de la Región Metropolitana

El programa que graduó a estas 22 conductoras forma parte de un ecosistema de iniciativas que buscan ampliar la dotación del sistema RED en un contexto de demanda creciente. Iniciativas como el Programa Mujeres Conductoras, que entrega becas para obtener la licencia profesional A3, han permitido que cientos de mujeres se incorporen al sistema con apoyo estatal y privado. Recientemente, 24 mujeres de Puente Alto se graduaron como conductoras del sistema, asegurándoles su contratación por parte de la empresa Conecta Mobility.

La pregunta que queda abierta para la industria es si este modelo —alianza entre fabricante, operador, empresa de gestión y organismo público— puede replicarse en regiones y en otros segmentos del transporte de pasajeros. El director Castro ya lo anticipó: el objetivo es extender estas iniciativas más allá de Santiago. Para Vivipra y King Long, que operan a escala nacional e internacional respectivamente, esa expansión también representa una oportunidad de negocio con impacto social medible.

Por ahora, 22 mujeres están al volante. Y los datos sugieren que esa cifra seguirá creciendo.

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