La prueba de la RAM 700 Laramie comienza antes de encender el motor. Basta rodear la camioneta una vez para entender que esta versión tope de gama no tiene intención de pasar inadvertida. Tampoco de disculparse por su escala. Con 4,48 metros de largo y una carrocería que mezcla referencias estadounidenses con una plataforma de origen sudamericano, la Laramie Crew Cab ocupa su espacio con convicción.
La RAM 700 tiene una historia relativamente breve en Chile. Pero en poco tiempo ha sabido construir una base de usuarios leales. En 2025 se ubica en el sexto lugar en ventas dentro del segmento de pick-ups, resultado que no se explica solo por el precio. La gama completa ofrece seis versiones, desde la SLT de cabina simple hasta esta Laramie que aquí evaluamos.
El precio de lista de la Laramie Crew Cab con motor turbo es de $20.490.000 más IVA. Es el acceso más caro a la familia 700. Y también el más interesante.

El motor que cambia el carácter de toda la gama
La pieza central de esta versión es su propulsor. La Laramie Crew Cab usa un motor tricilíndrico turbo de 999 centímetros cúbicos, perteneciente a la familia GSE T3 de Stellantis. Entrega 120 caballos de fuerza a 5.750 rpm. Pero el dato más relevante es otro: 200 Nm de torque máximo, disponibles desde apenas 1.750 rpm.
Esa cifra cambia por completo la forma en que se maneja la camioneta. No hay que llevar el motor a las altas revoluciones para obtener respuesta. La entrega de fuerza es inmediata y constante desde velocidades bajas. En incorporaciones a autopistas o adelantamientos en ruta, la diferencia respecto al motor 1.3 atmosférico del resto de la gama es evidente y apreciable.
La transmisión CVT gestiona esa potencia con suavidad. No tiene la mordida definida de una caja de pasos convencional. Pero en uso diario esa característica resulta una ventaja más que un defecto. La progresión es fluida, sin escalones bruscos. El consumo combinado declarado es de 15 kilómetros por litro según norma Euro 6C. En autopista la cifra sube a 17,8 km/l, lo que junto al estanque de 55 litros garantiza autonomías cómodas para viajes largos.

Exterior: diseño que convence más de cerca que en foto
Vista en movimiento, la RAM 700 Laramie tiene una presencia que las fotografías no terminan de capturar. La parrilla frontal de mayor tamaño, con el logotipo RAM en letras individuales, y los faros delanteros LED, exclusivos de esta versión en el mercado chileno, construyen un frente que no pasa inadvertido. Las llantas de aluminio de 16 pulgadas con diseño propio y los paragolpes pintados al color de la carrocería completan una estética cohesionada.
La lona marítima sobre la batea, las barras de techo longitudinales y el roll bar integrado son elementos que van de serie en la Laramie. Le suman un perfil más aventurero, aunque la tracción delantera pone un límite claro a esas aspiraciones todoterreno.
El punto más discutible del diseño no tiene que ver con las líneas. Tiene que ver con las letras. El nombre Laramie en el portalón trasero genera una expectativa que la arquitectura del vehículo no siempre puede sostener. En el universo RAM, Laramie designa a las versiones más refinadas de la gama 1500. Aplicado sobre una pick-up de menos de 4,5 metros, el nombre carga con un peso que puede resultar excesivo para lo que ofrece el vehículo en términos de materiales y acabados.

Cabina: donde la RAM 700 Laramie gana su mejor argumento
Quien suba a la Laramie con expectativas moderadas se va a llevar una grata sorpresa. El puesto de manejo es inesperadamente cómodo, mejor que el de un buen número de SUV de tamaño similar. La butaca del conductor tiene muy buenos apoyos para los costados del cuerpo. La posición elevada es característica del segmento, pero el nivel de sujeción lateral evita la fatiga en trayectos más exigentes.
La pantalla táctil de 7 pulgadas es el núcleo del sistema multimedia. Admite Android Auto y Apple CarPlay de forma inalámbrica. El cargador por inducción para smartphones está presente, elemento diferenciador respecto a las versiones inferiores de la gama. El cluster digital de 3,5 pulgadas entrega información de viaje de forma clara y legible. Los comandos de audio y teléfono en el volante forrado en cuero completan una cabina bien resuelta para el segmento.
El sistema de audio cuenta con cuatro altavoces más dos tweeters. La cámara de estacionamiento trasera trabaja en conjunto con sensores de proximidad. Los espejos tienen ajuste eléctrico y luz de giro integrada.
El espacio trasero, aunque reducido respecto de una camioneta de segmento superior, sigue siendo practicable y útil para tres personas. No genera incomodidad en trayectos de duración razonable. Considerando las dimensiones exteriores del vehículo, el aprovechamiento del espacio interior es notable.

Dinámica: ágil, reactiva y con un carácter oculto
En este punto de la prueba de la RAM 700 Laramie es donde las sorpresas se acumulan. La camioneta es ágil y maniobrable, con una clara vocación para el trabajo urbano. El radio de giro de 11 metros y la dirección con asistencia eléctrica permiten desenvolverse en la ciudad sin el agobio que a veces generan los vehículos de este formato. No se siente grande. No se conduce como una herramienta.
Es bastante veloz y reactiva a la presión del pie derecho sobre el acelerador. El turbo aparece con rapidez y la CVT acompaña bien sin demoras perceptibles. Para quien llegue desde un motor aspirado, la diferencia de carácter se nota desde el primer arranque.
El botón rojo Sport en el volante hace las cosas todavía más divertidas en el manejo. Al activarlo, la respuesta del acelerador se vuelve más directa y la transmisión retiene las relaciones con mayor insistencia. No convierte a la Laramie en otra cosa. Pero sí revela un lado más dinámico que no siempre se espera en una pick-up de trabajo.
La suspensión delantera McPherson con brazos oscilantes, barra estabilizadora y resortes helicoidales trabaja bien en ciudad. La trasera, de eje rígido con resortes de hoja y amortiguadores de doble efecto, aporta la solidez necesaria para las labores de carga. El ajuste está en un punto intermedio entre lo netamente de trabajo y la comodidad de un SUV compacto. Es bastante llevadera. Más de lo que el esquema de ballestas traseras haría suponer.

Equipamiento: generoso en lo útil, con ausencias que duelen
La Laramie Crew Cab no escatima en seguridad. Cuatro airbags, ABS con distribución electrónica de frenado, control electrónico de estabilidad, control de tracción, asistencia de arranque en pendientes y bloqueo diferencial electrónico van de serie. El sistema LATCH para asientos infantiles también está incluido, al igual que la placa protectora del cárter.
La batea tiene iluminación propia, cuatro ganchos de sujeción ajustables y lona marítima de serie. Dadas sus características, es fácil concebir y usar a la RAM 700 como auto familiar con un maletero enorme. La capacidad de carga es de 650 kilogramos y el límite de remolque alcanza los 400 kilogramos. No son cifras para trabajo pesado, pero sí suficientes para un uso mixto doméstico y recreacional.
Lo que falta tiene igual importancia. El climatizador automático no existe en ninguna versión chilena de la Laramie. Solo hay aire acondicionado de regulación manual. Para una versión que lleva el nombre más exclusivo de la gama, esa ausencia resulta difícil de defender. La tracción delantera, sin alternativa 4×4 en toda la familia 700, es otro límite real para quienes necesiten capacidad fuera del asfalto.

Veredicto: una propuesta madura con margen de mejora
La evaluación de la RAM 700 Laramie deja una imagen clara: es la mejor versión de un vehículo que ha crecido de forma notable desde sus orígenes utilitarios. El motor turbo es el punto más alto de la gama. La caja CVT hace un trabajo correcto. El confort de la cabina delantera sorprende con genuina. Y la versatilidad de la batea con lona de serie abre un abanico de usos que van mucho más allá del reparto o la construcción.
Sus debilidades son conocidas y reales. Los materiales interiores no están a la altura del apellido que llevan. La ausencia de climatizador automático en la versión más cara es un error de posicionamiento. Y la tracción delantera cierra puertas para un perfil de usuario que el segmento naturalmente atrae.
Con todo eso sobre la mesa, la propuesta de la Laramie Crew Cab a $20.490.000 más IVA resulta competitiva dentro de su categoría. No hay otra pick-up compacta de doble cabina que ofrezca este nivel de equipamiento a ese precio en Chile. El mercado lo ha reconocido. Y esta prueba de la RAM 700 Laramie confirma que hay razones de fondo para ello.
