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Maxus T60 Max GLX a prueba: más tecnología y equipamiento para desafiar a las pick-ups tradicionales

Maxus T60 Max GLX prueba de manejo

Cuando la Maxus T60 aterrizó en Chile en 2017, pocos imaginaban que el modelo terminaría consolidándose como una de las camionetas medianas más relevantes del mercado. Sin embargo, el desempeño comercial de la marca terminó validando la apuesta: durante 2024 logró superar las cinco mil unidades vendidas y ubicarse como la quinta pick-up más comercializada del país.

Ese crecimiento responde a una fórmula relativamente clara: precios competitivos, motorizaciones funcionales y una red de posventa que, con el tiempo, fue construyendo confianza entre clientes particulares y flotas.

Ahora la estrategia apunta a sofisticar la oferta. La T60 Max GLX aparece como una versión que se ubica por encima de la T60 convencional, pero sin alcanzar el posicionamiento ni el valor de la T90. En otras palabras, busca captar a quienes necesitan más tecnología, mayor equipamiento y capacidades off-road reales, sin saltar al escalón superior de precio.

Con un valor de lista de $32.657.900, entra directamente a competir con rivales japoneses que históricamente han dominado este segmento.

Motor turbodiésel y caja ZF: uno de sus principales argumentos

Bajo el capó se encuentra el conocido bloque D20 desarrollado por SAIC: un motor turbodiésel de cuatro cilindros, 1.996 cc, capaz de entregar 163 hp a 3.500 rpm y 400 Nm entre 1.500 y 2.400 rpm.

No se trata de una mecánica particularmente explosiva, pero sí suficientemente competente para mover con solvencia una camioneta de estas dimensiones y vocación dual entre trabajo y uso familiar.

Donde realmente destaca es en la transmisión. La caja automática ZF de ocho velocidades —de origen alemán— ya había mostrado un buen desempeño en otros modelos de la marca y vuelve a confirmar sus virtudes aquí. Opera con suavidad en conducción urbana, mantiene transiciones fluidas y responde con rapidez cuando se exige mayor aceleración o recuperación.

La gestión electrónica de la transmisión está bien calibrada y permite aprovechar correctamente el torque disponible.

El sistema de tracción 4×4 incorpora selector electrónico con modos 2H, 4H y 4L, además de reductora. Esto, sumado a un despeje de 215 mm, le entrega capacidades todoterreno genuinas y no simplemente cosméticas.

En términos prácticos, puede remolcar hasta 3.000 kilos con freno y soportar 750 kilos de carga útil en la batea. Este último dato, sin embargo, queda algo por debajo frente a ciertos competidores directos.

Eso sí, el aislamiento acústico todavía tiene margen de mejora: el sonido del diésel se percibe con demasiada claridad dentro del habitáculo.

Maxus T60 Max GLX prueba de manejo

Diseño exterior: una imagen más madura

Visualmente, la T60 Max marca distancia respecto de la T60 original. La antigua parrilla octogonal desaparece para dar paso a una nueva máscara frontal rectangular sin marco, con una estética más alineada con el lenguaje visual del SUV D90, modelo con el que comparte plataforma.

El frontal gana presencia gracias a ópticas divididas con tecnología LED completa y formas más angulosas.

De perfil aparecen varios elementos ya vistos en la T90: pasos de rueda ensanchados, estribos laterales y llantas de 18 pulgadas montadas sobre neumáticos 265/60 R18.

También desaparecen gran parte de los cromados. En su lugar predominan terminaciones en negro brillante para espejos, manillas, marcos y barras de techo, siguiendo una tendencia cada vez más habitual en el segmento.

En la zaga, el portalón incorpora una moldura plástica con la inscripción “T60 Max”, diferenciándose así de la T90. Además, la versión GLX incluye portalón amortiguado, un detalle práctico en el uso cotidiano.

La variante más equipada suma también techo solar y capó con brazos telescópicos, reemplazando la clásica varilla manual.

Habitáculo: más cerca de estándares superiores

En el interior, la percepción general es positiva. La cabina transmite una evolución clara respecto a versiones anteriores, con buena distribución de mandos y una sensación de amplitud convincente tanto adelante como atrás.

La segunda fila sigue siendo uno de los puntos fuertes históricos de la familia T60, ofreciendo espacio generoso para piernas y hombros.

El tablero integra una pantalla táctil central de 10,25 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto, acompañada por cuadro de instrumentos digital.

También dispone de Bluetooth, puertos USB y entrada auxiliar.

El sistema de audio de seis parlantes cumple en cantidad, aunque no en refinamiento. La calidad sonora es correcta, pero no particularmente destacable para el rango de precio.

El conductor cuenta con asiento de regulación eléctrica, mientras que el volante mantiene dirección hidráulica. Esto entrega una sensación más tradicional al manejo y un feedback más directo que algunos sistemas eléctricos.

La posición de conducción es cómoda y la visibilidad general adecuada, aunque el ancho total de 1.990 mm obliga a cierto periodo de adaptación en calles estrechas o estacionamientos reducidos.

Se suman elementos funcionales como freno de estacionamiento eléctrico, climatizador, consola central refrigerada y acceso sin llave con botón de encendido.

Comportamiento dinámico: enfoque utilitario evidente

Al conducirla, el primer aspecto que se hace notar es la suspensión. La configuración combina doble horquilla delantera con eje rígido trasero y ballestas semielípticas, una receta tradicional en camionetas de trabajo.

El resultado es una puesta a punto firme, resistente y eficaz para soportar carga, pero menos amable sobre pavimentos deteriorados.

Las irregularidades del asfalto se transmiten con claridad al habitáculo. No llega a ser la más dura del segmento, aunque claramente privilegia robustez por sobre confort.

La dirección hidráulica resulta liviana y precisa, facilitando maniobras urbanas y manteniendo estabilidad lineal en carretera.

La caja automática vuelve a ser protagonista: gestiona bien el torque, reacciona rápido ante solicitudes de aceleración y permite control manual mediante levas al volante, especialmente útil en descensos.

Los modos de conducción modifican la respuesta del acelerador y la lógica de la transmisión, adaptando el comportamiento según ciudad, ruta o superficies de baja adherencia.

Fuera del asfalto, la combinación de tracción integral y reductora le permite desenvolverse con seguridad en ripio, tierra y condiciones más complejas.

Maxus T60 Max GLX prueba de manejo

Seguridad y equipamiento: uno de sus puntos fuertes

La T60 Max GLX destaca especialmente por su paquete de seguridad activa.

Entre los elementos disponibles figuran cámara 360° HD, sensores delanteros y traseros, asistente de mantenimiento de carril, alerta de fatiga, control crucero adaptativo, frenado autónomo de emergencia, control de descenso y mitigación de vuelco.

La dotación de airbags contempla frontales, laterales delanteros y central delantero, alcanzando seis bolsas en total.

También incorpora ABS, EBD, ESP, monitoreo de presión de neumáticos e Isofix.

Acceso keyless y botón de partida completan un paquete bastante competitivo.

No obstante, existen algunas omisiones llamativas. La caja de carga carece de puntos de fijación externos, lo que limita algo su versatilidad para usuarios que transportan implementos o equipamiento especializado con frecuencia.

Conclusión: una propuesta que obliga a mirar a China con otros ojos

La Maxus T60 Max GLX representa un avance evidente respecto a la T60 convencional.

La incorporación de la caja automática ZF mejora de manera importante la experiencia general de conducción, mientras que el equipamiento de seguridad activa la posiciona en un nivel competitivo frente a alternativas más costosas.

La nueva identidad visual también ayuda a modernizar su propuesta y diferenciarla del resto de la gama.

Sus principales áreas de mejora siguen siendo la firmeza de suspensión, un sistema de audio apenas correcto y ciertas decisiones prácticas discutibles, como la ausencia de puntos de amarre externos.

Aun así, considerando su precio, capacidades 4×4, equipamiento tecnológico y nivel general de terminaciones, la T60 Max GLX se instala como una alternativa seria dentro del segmento.

Hace algunos años, ignorar una pick-up china podía ser una decisión razonable. Hoy, en modelos como este, esa postura empieza a parecer cada vez menos sostenible.

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