Manejar un vehículo electrificado ya no es una promesa a futuro, es una realidad que redefine la rutina diaria. Al ponerme al volante de la Chevrolet Captiva PHEV, la primera impresión no pasa solo por su diseño, sino por la fluidez de su marcha.
La experiencia cambia radicalmente desde que enciendes el motor. La salida es silenciosa y suave, impulsada por un torrente de torque eléctrico instantáneo que hace que moverse por el tráfico urbano sea ágil y relajado. En trayectos diarios, sus más de 60 kilómetros de autonomía 100% eléctrica me permitieron completar la jornada de trabajo sin gastar una sola gota de combustible. Y cuando llega el momento de salir a la carretera, la tranquilidad es total: el sistema híbrido gestiona el motor de 1.5 litros junto al propulsor eléctrico para entregar 201 HP y 310 Nm de torque, logrando una autonomía combinada que ronda los 1.000 kilómetros.

A diferencia de otros SUV de su categoría, lo que más sorprende en ruta es su puesta a punto. La suspensión se siente firme, bien aplomada al piso y transmita un control impecable en curvas, acompañado de una insonorización de cabina que aísla de forma muy lograda el ruido del exterior. Lo probamos en ciudad, en los tacos insoportables que se hacen más gratos gracias a la sensación de estar en una burbuja donde el ruido y los bocinazos no logran entrar.
En las autopistas urbanas, con una mayor posibilidad de conducirlo a una velocidad más alta, se siente cómo se apega al pavimento para que las maniobras sean más seguras,
Y finalmente subimos a la cordillera, en un camino de barro y piedras, donde no sólo entregó la misma suavidad en el andar de la ciudad, sino que ofrece la certeza de que no patina aunque pasa por sectores con mucha piedra y barro.

Puntos clave
El interior de la Captiva PHEV está pensado para la vida familiar moderna:
- Espacio interior: La segunda fila ofrece una habitabilidad sobresaliente y el maletero de 532 litros responde sin problemas a las exigencias de un viaje largo. Mención aparte es la cantidad de espacios para dejar seguros los distintos elementos, y también el cargador inalámbrico doble que potencia la experiencia de viaje.
- Tecnología a la vista: La enorme pantalla de 15,6 pulgadas domina la consola central de forma intuitiva, con un sistema fluido e integración inmediata para el smartphone.
- Sensación de seguridad: Las asistencias a la conducción (ADAS) como el control de crucero adaptativo y el frenado autónomo de emergencia, intervienen de manera precisa y sin sobresaltos, aportando un extra de confianza en todo momento.

En definitiva, la Captiva PHEV logra equilibrar el confort diario, la eficiencia energética y una dinámica de manejo madura, posicionándose como una alternativa sumamente racional y atractiva para dar el salto a la electromovilidad.




